Elevadores verticales para minusválidos: ventajas

Los elevadores verticales para minusválidos de corto recorrido son plataformas especialmente diseñadas para superar barreras arquitectónicas a través del desplazamiento vertical de hasta tres metros de recorrido. Se componen de una estructura fija anclada al suelo y a la pared, además de una cabina. Son instalaciones destinadas al transporte de personas con movilidad reducida.

¿Cuáles son las ventajas más destacadas de los elevadores verticales para minusválidos?

  • Funcionamiento sencillo: una de las principales ventajas de este tipo de instalaciones tiene que ver con el funcionamiento sencillo e intuitivo. Tan sólo hay que mantener el pulsador de subida o bajada hasta llegar a la planta, en la cual el elevador se detiene de forma automática.
  • Comodidad y seguridad: los elevadores verticales suponen un plus de comodidad y seguridad con respecto a otro tipo de instalaciones. La aceleración es muy suave y la parada se produce sin ningún tipo de salgo o vibración. En cuanto a la seguridad, cuentan con detectores de obstáculos y mecanismos cerrados.
  • Ahorro de espacio: no ocupan espacio en la escalera ya que se instalan fuera de la misma. Además, en la gran mayoría de casos, a diferencia de los ascensores, no requieren de sala de máquinas.
  • Consumo energético: los elevadores verticales no tienen un consumo energético demasiado elevado. En función del fabricante puede oscilar entre los 750 y los 1200 W.
  • Instalación fácil y rápida: y, por último, destacar que los elevadores verticales para minusválidos se ajustan a cualquier espacio, por lo que la instalación no supone ninguna molestia para los vecinos.

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