Aprende la diferencia entre un ascensor y un montacargas

Si siempre has querido aprender la diferencia entre un ascensor y un montacargas, estás de suerte: aquí tienes una guía breve y aclaratoria que zanjará para siempre tu dilema. En el mundo de la elevación, tanto uno como otro suelen clasificarse dentro de las conocidas como soluciones verticales, pero ello no quiere decir que sean iguales ni que sirvan para lo mismo. Descubre en qué se parecen y en qué difieren.

El transporte humano: la fundamental diferencia entre un ascensor y un montacargas

Hasta no hace tanto, la divergencia más destacada entre estos dos métodos de transporte elevado era la velocidad, ya que los ascensores superaban con creces a los montacargas. Que el recorrido realizado fuera más largo o más corto no tenía incidencia en su taxonomía, ya que la velocidad mínima de 0,15m/s era única y exclusiva del ascensor. Otra diferencia básica está en su estética, siendo los montacargas más rudimentarios y los ascensores más sobrios y “bonitos”, si bien esto no deja de ser un prejuicio alimentado por las necesidades humanas de un sistema y las industriales del otro.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los montacargas podían contar únicamente con una plataforma y un lateral a modo de cabina. Sin embargo, hoy en día se exige obligatoriamente de un perímetro cerrado para garantizar que no haya ningún problema que ponga en peligro la seguridad del sistema y a los trabajadores que hagan uso de él. Aparte de esto, ingenios tecnológicos de nueva hornada han facilitado un incremento de las garantías en la estructura del hueco del montacargas, así como en la durabilidad y la capacidad del aparato.

De todos modos, la diferencia más importante está sin lugar a dudas en el transporte de personas, terminantemente prohibido en el caso del montacargas, que sólo está habilitado para mercancías. De hecho, los intentos de modificar la naturaleza de un montacargas para permitir el acceso a personas están sancionados y perseguidos por la legislación vigente.