Cuáles son las barreras arquitectónicas para discapacitados

Las barreras arquitectónicas para discapacitados son aquellas que suponen un obstáculo físico para personas de movilidad reducida. Un claro ejemplo son los bordillos de las aceras, los cuales impiden que las personas en sillas de ruedas se puedan desplazar de forma sencilla. En espacios interiores, las escaleras que no tienen rampa son una de las principales barreras arquitectónicas que existen.

Barreras arquitectónicas para discapacitados en espacios interiores y exteriores

Hay una serie de barreras arquitectónicas que se dan con relativa frecuencia en espacios exteriores. También conocidas como barreras urbanísticas, en la actualidad existe un cada vez mayor compromiso por parte de las Administraciones para acabar con ellas.

Por un lado, los edificios que no cuentan con paso para sillas de ruedas que se encuentren cerca de la puerta de entrada. Por otro lado, las plazas reservadas para minusválidos justo en frente de la puerta principal de los edificios. Y, por último, paradas de transporte público que no disponen del grado de adaptación óptimo.

Las barreras arquitectónicas también se dan en espacios interiores. En estos, los escalones son uno de los principales obstáculos. En muchos casos edificios, tanto públicos como privados, instalan rampas. No obstante, no en todos los casos son bien valoradas por resultar demasiado estrechas o no contar con barandillas.

En cuanto a los ascensores, algunos de ellos resultan complicados de utilizar por personas en silla de ruedas debido a que las puertas son muy estrechas.

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