Montaplatos: precios y características

Un montaplatos es una de las soluciones más frecuentes y efectivas para trasladar cargas pequeñas de cocina en dirección vertical, es decir de abajo arriba y viceversa. Se usa muy a menudo en el sector de la hostelería, pero también puede encontrarse en el ámbito doméstico. Hay muchos factores que analizar sobre los montaplatos: precios, marcas, rapidez, ventajas… ¿Quieres saber más sobre ellos?

Montaplatos: precios y funciones

Lo más importante que debes observar en un aparato de estas características es qué prestaciones tiene. Es decir, si cumple con la normativa vigente y si está adaptado para la instalación en tu apartamento o negocio. Y también, claro, cuánto cuesta.

Montaplatos: precios

Los montaplatos de uso casero suponen una ventaja inigualable para aquellas viviendas que cuenten con varias plantas y en las que se desee ahorrar tanto tiempo como dificultades. Además, son baratos. Teniendo en cuenta su variedad de usos, su importancia diaria y su eficiencia, resultan muy económicos.

Lo que se evalúa a la hora de fijar un precio y determinar la calidad de servicio, en estos casos, es variado. Hay que tener en consideración la cantidad de plantas servidas, la rapidez mecánica y la capacidad disponible. A mayores, se han de examinar con atención las circunstancias del lugar, de cara a una instalación lo más sencilla posible.

Montaplatos: funciones

Si hablamos de montaplatos, precios aparte, podemos distinguir modelos domésticos como el MV-1 que sirve para empresas de restauración (además de otros negocios particulares) y para casas.

En cuanto a su funcionamiento, has de saber que estos elevadores se desplazan mediante unas guías pegadas a la pared o valiéndose de una estructura auto-portante. Esto provoca que a mayor distancia recorrida, más metros de guiado será preciso instalar, como es lógico.

La versatilidad es uno de los grandes valores añadidos de los que pueden disfrutar estos elementos. Si, además, se le añade un atractivo económico como el del MV-1… ¿qué más se puede pedir?