Adaptar la vivienda a personas mayores o con discapacidad física

Cuarto de baño adaptado a personas con movilidad reducida

Hacer cambios en una casa puede ser algo absolutamente necesario a medida que envejecemos. De hecho, la posibilidad de hacerse mayor en el que ha sido siempre el hogar de uno es algo muy importante para las personas ancianas, pero esto no siempre es posible sin la ayuda necesaria. Además de peligros como un simple tropiezo o resbalón, una mala iluminación o la falta de útiles como unas barras de apoyo en el baño o rampas y escaleras adaptadas, puede hacer que la independencia se vea seriamente afectada. Sin embargo, como vemos, existen esas ayudas necesarias y determinados mecanismos que pueden instalarse en un domicilio siempre con la ayuda de expertos y profesionales cualificados, como plataformas elevadoras, ascensores o salvaescaleras, que pueden cambiarlo todo de forma relativamente sencilla y devolver la alegría a los mayores haciendo que puedan seguir sintiéndose útiles y vivos.

Silla salvaescaleras en tramo curvo
Silla salvaescaleras en tramo curvo

Pero, ¿qué otras cosas se pueden hacer para eliminar las barreras arquitectónicas y ayudar a los ancianos con discapacidad o problemas de movilidad física?

Por qué una casa debe adaptarse a las personas mayores

Las casas deben saber adaptarse con el tiempo a las necesidades de sus habitantes, y no al revés. Así, podemos incorporar muchos cambios en una casa para mejorar la movilidad el mayor tiempo posible de las personas más vulnerables, facilitando la realización de sus tareas diarias (de manera personal o a través de profesionales) en un entorno cotidiano y familiar. Hacer que las habitaciones sean accesibles, permitiendo la movilidad de andadores o sillas de ruedas, y que sean seguras para tareas tan peligrosas como pueda ser cocinar, es algo que podemos hacer con importantes y no siempre complejos cambios. Es cierto que muchas de las adaptaciones pueden ser bastante costosas o requerir obras de mayor calado, pero siempre existe la posibilidad de solicitar ayudas sociales, así como toda la información necesaria a organismos, profesionales sanitarios y profesionales del sector, como en Multielevación, donde ofrecemos atención integral y personalizada a quien lo necesite. 

Cómo adaptar una vivienda a problemas de movilidad

 

  • Entradas sin barreras. La eliminación de las barreras es la clave para la adaptabilidad de un espacio a las personas con problemas de movilidad, ya hablemos de ancianos o de algún tipo de discapacidad. En este sentido es preciso que existan entradas a viviendas sin escalones o con rampas amplias de acceso, pasillos y puertas anchos, o existencia de barandillas y pasamanos. Pero dichas barreras no se encuentran solo en el exterior de la vivienda o en la estructura de la misma, por lo que deberemos olvidarnos de elementos decorativos como las alfombras, pues también pueden suponer una gran barrera además de un peligro.
Rampa de acceso interior edificio
Rampa de acceso interior edificio
  • Medidas de seguridad. Adaptar un domicilio a las personas más vulnerables para mejorar su día a día es muy importante, y para ello las medidas de seguridad son esenciales, es decir, aquellas que sirvan no solo para mejorar la movilidad sino para reducir riesgos como un robo, un incendio, o un simple resbalón en el baño. Además también podemos incorporar a una vivienda alarmas de seguridad, video porteros, detectores de humo, elevadores para la bañera, instalación de duchas a ras de suelo, barras de agarre, asientos adaptados…etc. También es muy importante que la superficie del suelo sea segura, lo que implica que sea firme y que esté debidamente nivelada. Tener en cuenta también los suelos antideslizantes, los muebles con esquinas pronunciadas, evitar los pestillos o fijar los muebles a la pared, marcará la diferencia para minimizar los peligros.
Cuarto de baño adaptado mayores y discapacitados con poca movilidad
Cuarto de baño adaptado mayores y discapacitados con poca movilidad
  • Una adecuada iluminación. Es importante que la iluminación de la casa en la que viva una persona anciana o con discapacidad esté muy bien iluminada, sobre todo porque una edad avanzada o determinadas enfermedades y problemas degenerativos pueden terminar afectando a la visión y dificultando todavía más el día a día. También podemos elegir colores que llamen la atención y que creen buenos contrastes para las tareas, o ayudas y guías visuales que identifiquen bien los espacios. Del mismo modo, las personas con deficiencias auditivas también pueden beneficiarse de las señales y alarmas visuales o vibratorias en un hogar, como pueda ser la instalación de luces que se enciendan por sensor o cuando alguien se encuentre en la puerta de casa.
  • Reducir las alturas. Debemos tener en cuenta que, aunque en el mundo del diseño existan unas medidas estándar, estas no pueden ser las mismas cuando existan problemas de movilidad. Esto es algo especialmente importante en espacios como la cocina o el baño, por lo que deberíamos tener esto en cuenta y reducir la altura de encimeras y lavabos, así como la de pomos de puertas, tiradores de ventanas, colocación de teléfonos y tomas…etc.
  • Cambios de instalaciones. Adaptar a veces requiere de cambios algo más drásticos y de algún tipo de obra, pero los beneficios superan siempre a los inconvenientes. En este sentido lo más habitual suele ser sustituir bañeras por platos anchos de ducha, poner grifos termostáticos regulables, cambiar una habitación de una planta superior a una baja, buscar camas que se adapten a la postura o que tengan elevadores o sillas salvaescaleras o de apoyo para la hora del baño… El objetivo, en cualquier caso, siempre debe ser el facilitar la vida y eliminar todas las barreras que supongan una mayor dosis de esfuerzo.
  • Tecnología eficiente. Afortunadamente la tecnología ha supuesto un importante avance en el tema de la adaptación de los espacios de una vivienda a los problemas de movilidad, y aparatos como los sensores de luz o los elevadores eléctricos, así como la domótica para un uso eficiente de cosas tan comunes y rutinarias como subir una persiana, son hoy en día inventos absolutamente necesarios para facilitar la independencia y la calidad de vida de las personas con problemas de movilidad.

Estar en casa debe significar para todos el sentirse cómodos, seguros e independientes, lo que implica no tener que renunciar a una calidad de vida digna ni tener que abandonar el domicilio cuando no hay un deseo de ello,  y por eso las modificaciones en el hogar son esenciales para mitigar los efectos del envejecimiento o enfrentarse a una discapacidad.

La importancia de acabar con las barreras arquitectónicas

Cuando se trata de una vivienda particular, ya sea de tipo unifamiliar o no, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan las personas mayores es al uso de las escaleras. El propio envejecimiento hace que tengamos menos fuerzas para subir y bajar, pero a veces a ese cansancio natural se suman problemas de movilidad y discapacidades asociadas, lo que dificulta aún más todo el proceso de poder seguir viviendo de forma más o menos independiente y segura en el hogar.

Como resultado, las escaleras se terminan convirtiendo en una molestia diaria, por lo que la decisión a veces se traduce en mudarse o en abandonar el domicilio para acudir a algún centro de cuidado social. Afortunadamente, no siempre es esta la salida a los problemas de movilidad de las personas mayores, y son muchas las cosas y modificaciones que podemos hacer en los espacios para evitar que esto ocurra, por ejemplo, la instalación de un salvaescaleras, que proporciona una solución rápida y rentable y con muchos otros beneficios añadidos.

Este tipo de dispositivos, consistentes a menudo en una silla motorizada, sirven para reducir el riesgo de caídas o tropiezos en el interior de la casa o en los accesos a la misma, algo que puede acarrear ya lesiones de tipo grave, como fracturas de caderas, en personas de edad avanzada. Estos mecanismos, además, son bastante fáciles de usar, con lo que se garantiza una mayor sensación de independencia y movimiento a quien lo necesite, sin que se precise ayuda de terceros en tareas tan sencillas y cotidianas como subir y bajar escaleras.

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